8 ene. 2012

La cotidianeidad: una explicación

Me han llegado varios correos electrónicos preguntando porqué el tag "cotidianeidad". La primera explicación que se me ocurre es ¿por qué no?. Aparentemente, "cotidianidad" es más aceptada por la R.A.E., mas  el uso de la palabra empleada como etiqueta en este blog es bastante popular en latinoamérica, lo que ha forzado a los eruditos de La Real a aceptar esta otra palabra como una variante correcta. Sin embargo, este hecho no tiene nada que ver con mi defensa. Mi uso de esa palabra se justifica como un minitributo a la memoria del escritor costarricense Adolfo Herrera García (1914-1975).

Herrera creció en Limón y terminó su primaria en una escuela belga, cosa con la que yo jamás soñaría. Él, con su afilada pluma, llegó a explicar esto de mejor manera que la que un servidor podría: "La cotidianeidad radica en lo que se hace, idóneamente, de manera (in)constante (...) tener la voluntad afianzada a la cotidianeidad se refleja en los actos que se perpetuan y documentan, a manera de impulso en el desarrollo de una vida dedicada a la creatividad." (Diálogos, 1969) Herrera es -quizá- más recordado por su fuerte adicción a los medicamentos antihistamínicos e hipnóticos que por su capacidad sintética. De cualquier forma, se le admira.

1 ene. 2012

La tesis de caperucita roja

Anoche despedí el año con mi familia y como era de esperarse, hablamos del fin del mundo. Algunas conclusiones:

1. Somos sobrevivientes de muchas fechas extrañas. Recordamos cuando pasamos el año 2000, que todos pensaban que los aparatos electrónicos no funcionarían y reinaría el caos: vimos televisión, hablamos por celular, escuchamos música en "el equipo". Recientemente superamos el 11|11|11 . Les conté sobre la fiesta a la que asistí ese día y secretamente recordé mi primer viaje en tren. Callado y para mí mismo, también reproduje una escena cliché de la película "La profecía", esa que vi el 6|6|o6.

2. Salimos a ver las bombetas, o bueno, fuegos artificiales -término con el que nunca he simpatizado-. El cielo olía como si hubieran encendido mil inciensos. No me molestan, no las amo; solo las asocio con muchas personas. Cada color, un recuerdo; cada detonación, un sobresalto. 

3. La familia cada vez se nos encoge más. Pero menos es más y a final de cuentas así es más fácil compartir. Rebe escoge una canción. Yo pongo otra en cola. Tío pide otra y abuela sonríe. Atraso la venida de la canción que escogí ("tal vez no les guste"). Rebe pide otra, Nana habla de una película vieja y tío quiere otra más (y así sucesivamente).

5. Cada vez me convenzo más de que esto es sólo un viaje. Cada vez estoy más anuente a recoger las rosas -mientras se pueda-. Cada vez creo más que debemos aprovechar a las personas mientras  se tengan cerca. No vaya a ser que se la coma un lobo.