16 feb 2010

Las clases de los martes

Hoy me levanté más temprano de lo que ocupaba y me bañé. Quedaba mucho tiempo entonces me hice chocolate y vi las noticias. Me fui.

En el bus un señor me preguntó si iba a trabajar. Le dije que iba a la universidad y no me escuchó. Lo repetí más fuerte y sonreí. “Es crecer” me dijo Cerati al oído.

El señor se fue y yo también me fui, otra vez.

Cuando llegué hice a saludar y no me vieron. Igual no me gusta eso de sonreír, dar beso y mover la mano sin cariño.

Las clases de los martes me aburren. No son clases de verdad. Sólo se travesea y se cumple con un horario. Para unos son 3 horas de descifrar la manzana esa, para mí son blogs, blogs y más blogs. Y ella.

Ella es lo bonito de los martes. Salimos al receso y le vi celulitis, y la celulitis me vio a mí. Luego vi las rodillas. Parecía que se querían dar un beso.

Daniel siempre me dice que no es bonita y Daniela se ríe cuando yo digo que sí.

Ella tiene anteojos. De esos de pasta bonitos. Y hoy anda chores blancos. Una pálida llegó con enagua (del mismo tono), pero no la opaca, ella es morena y siempre sonríe.

Me gustan sus sandalias, las cosas que van en los pies de las mujeres en general, aunque no me guste decirlo. Mi mamá si me entendía, decía que eran más chivas. Mi tía dice lo mismo, aunque no es lo mismo para mí.

No me gusta que me vea la gente a mi alrededor, prefiero verlos a ellos. Cuando me quedo viendo seguro piensan que soy raro, acosador. La campana suena. Lástima, me estaba divirtiendo.

Yo sé que nunca le voy a hablar, pero no me importa. Me conformo con ver, siempre es igual.

Las clases de los martes son como el chan de la refri de mi casa. Llena pero no sabe.

1 feb 2010

The Mortality Sequence

And I am not frightened of dying. Any time will do; I don't mind.
Why should I be frightened of dying? There's no reason for it—you've gotta go sometime.

Gerry O'Driscoll

Curioso es, ver como cada un conlleva el duelo de distintas formas, y como cada uno tiene su propia forma de sufrir. Algunos ignoran su sentir o lo comparten sólo con un grupo selecto, algunos lloran solos en el camino en carro hasta su casa para llegar a encontrar a su familia, algunos sufren como nadie constantemente y jamás lo comparten, algunos inclusive ignoran las manos que se les tienden en este proceso. Cada quien tiene su maña.

En esto momentos se ve de qué está hecho cada uno. El tipo poco serio y divertido puede transformarse en la persona más madura por experimentar una pérdida. La más ecuánime madre puede quebrarse frente a sus hijos. Hasta el hijo malagradecido vuelve pródigo con flores. No quiere decir que nos transformemos en personas diferentes o que después del golpe volvamos a nacer, simplemente es algo que se echa en el saco de la vida y nos hace pensar por un instante lo frágil que es la existencia.

I never said I was frightened of dying.

Puddie Watts

No muchos piensan que pasaría si perdieran a un ser querido, no los culpo, es algo que uno no se atreve a considerar en su propio egoísmo, dejar ir es como quitarse una pierna y dársela a alguien más: impensable.

En mi caso el egoísmo se agrava por que la primera vez que experimenté una situación de este calibre fue con una pérdida en la cual fui yo el centro del asunto. ¿Ahora qué pasa con este muchacho? ¡Seguro le va a ir mal en el colegio! ¿Y ahora con quién se queda? Jamás me pasó por la mente ver cómo se sentían el resto, tíos, abuelos, era yo y sólo yo, y al fin no estaba solo.

Cuando mi tío político con quien vivo hace ya 3 años perdió a su madre me sentí en cierto modo identificado, probablemente era y sigo siendo la única persona que ha experimentado una situación así en la casa. Llegué a relacionarme también con sus hermanos y por fin ver, personas en ese estado, con ese espontáneo sentir melancólico y constante indisposición que juraría me caracterizó durante un tiempo.

No soy el tipo más centrado de este mundo, tengo como todos mi forma de ver, hacer y decir las cosas, aunque en la mayoría de los casos trato de ser los más empático y tolerante posible, pero cuando una persona se me acercó a ver si podía hablar con la hermana de mi tío ya que yo "comprendía su dolor" no quise. Plantear excusas como que todos sufrimos distinto, o ubicar mi ya mencionado egoísmo de por medio no tuvo sentido en el momento, yo simplemente no podía.

Hace unos días en una conversación familiar tratamos el tema del duelo y por fin tuve oportunidad de comentar con mi tío lo que podía compartir con él acerca del tema, le dije lo que pensaba y aunque me encontraba un tanto incómodo, logré trasmitirle lo que pude.

Desahogarse es bueno, pero hay un punto donde se debe parar, uno puede llorar cuanto quiera pero oír algo triste por tiempo prolongado es masoquismo. Querer se trata de tener la capacidad de unirse y compartir con una persona, pero también se trata de dejar ir. Ponerse a uno mismo en evidencia, bajarse de la nube y demás prácticas anti-auto-defensivas pueden ayudarlo a relacionarse mejor con los otros, nuestro nivel predispuesto de vulnerabilidad es la clave de todo esto y es esta la que determina si saldremos bien librados; y no, no es enclaustrarse lo que más nos beneficia en estos casos.

No soy psicólogo. Soy de esos que se ponen melancólicos con el olor a brownies y las fechas, y quizá eso no esté mal. Quizá no se trate de que los capítulos se cierren, sino que cuando se abra uno nuevo siempre se recuerde lo anterior para escribir en el futuro páginas sólidas, que tengan claro de donde vienen y que tengan como parte de su objetivo, aprovechar cada día la compañía de los demás.

21 dic 2009

El tamaño no importa


Es como se usa.

Varios han sido los fenómenos mediáticos que hemos experimentado este año. Hemos tenido la capacidad de enterarnos por nuevos medios, tales como blogs que han alzcanzado popularidad o la nueva red-social-micro-blogging Twitter y mediante este mismo dar nuestra opinión e inclusive agotar el tema hasta el cansancio.

Pero seamos sinceros, ya nadie se acuerda de Jacko, la porcina, el cierre de Guantánamo o por qué no un par de ejemplos criollos: Clarita Zommer y el #temblor. Estos representan situaciones de los cuales nos vimos obligados a comentar por la amplia cobertura en periódicos, televisión o la llamada autopista de la información.

Aquí es cuando me empiezo a preguntar si estos asuntos serán realmente de interés o será que los medio los hacen más grandes de lo que realmente son o si nosotros mismos nos sumamos a la histeria colectiva en la que todos reaccionamos al mismo tiempo acerca de un tema, en palabras más sencillas: terminamos carboneándonos entre nosotros mismos.

¿Cómo se usa?

Los medios se encargan de bombardearnos con información, ya sea de la última trastada de esa estrella que ya no tiene ingresos por andar siempre de fiesta o de si algún deportista puso los cuernos o usaba peluca. Cada nuevo detalle abre un nuevo mundo de conocimientos, posibilidades y especulaciones que eventualmente nos llevarán a "enriquecer" aún más nuestro conocimiento. Es lógico que cada uno sostenga una opinión ante un tópico de interés, y quiera continuar informándose acerca de este hecho, lo cuestionable aquí es ver como las personas fácilmente olvidan cualquier información con más importancia por la "primicia" de turno.

Queda entonces implícito en este proceso que el uso de los recursos que tiene cualquier medio será bajo la responsabilidad de este mismo pero ¡oh sorpresa! existen medios que no se interesan en difundir la información sino en atraer seguidores mediante su derroche de información inútil que resulte atractiva para el público.

He llegado a pensar que el forjarse una opinión depende del interés que le demos al asunto, sin caer detalles innecesarios. He llegado a pensar que está en nosotros darle a cada noticia la trascendencia que se merece. He llegado al punto de pensar que la noticia más importante puede olvidarse tan fácil como el más insignificante de los polvos.


* Ilustración por Alon