28 ago. 2010

You Never Give Me Your Money

Habrá mucho que decir de la belleza de Silvia Herrero y yo como muchos vengo a destacar sus mejores armas, su modito, su andar y todas esas cosas que ya se habla en blogs, medios, etc.

A Silvia quizá no la conozca personalmente pero ya me corregirán los que sí; no se le conoce cara amable en lo que a negociaciones respecta. No pretendo juzgar a una persona por tener un mal día (¿o sí?), quizá desconocía de su existencia desde antes y quizá yo esté metiendo en la cuchara en algo que ni me afecta, ni me importa, pero yo, al igual que muchos otros sí me he visto afectado por marchas, bloqueos, protestas y comentarios sin argumento que la gente repite como loras, de aplausos de foca a supuestas vacas sagradas en una institución que bien que mal celebra 70 años edificando el pensamiento, educando y hasta graduando a quienes así lo gusten.

Puede que esta situación sea muy poco, tan solo polvo fácilmente removible en los hombros de Yamileth, algo que no amerita un título de una canción perfecta para este momento y de un disco perfecto para esta lluvia, pero de alguna manera necesitaba salirme de mi habitual diálogo premeditado con el receptor y expresar que yo no me banco esa doble moral, de esos que fueron a marchar y ahora dicen qu la FEUCR no los representa, de esos que con costos entienden que el gasto de las universidades puede ser regulado en pro del estudiantado, que la señora rectora y directores de escuela de la UCR ganan más que un diputado y que el estorbar en la vía pública, sí, estorbar, no va a generar más conciencia al pueblo, sino se encargan de generar primero un conocimiento real de lo que ocurre entre ellos mismos.

Y a mí no me gustarán los párrafos largos, pero tampoco me gusta la gente que come cuento y habla pero no escucha.

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