19 oct 2011

Los 5 niveles de Facebook

Hace unas semanas Facebook incorporó algunos cambios a nuestras cuentas, en materia de privacidad (para variar).

Esto nos dio la oportunidad de escoger quién y quién no puede ver nuestras actualizaciones, con una configuración específica para cada una de ellas. A este cambio también se unieron las listas (¿inteligentes?) que nos ayudan a agrupar nuestros amigos.

De esa manera, si quiero compartir algunas fotos de una fiesta con mis amigos de la universidad y nada más con ellos, basta con que seleccione el grupo “Universidad” o que seleccione algunos amigos específicos dando clic en “Personalizado” (eso último en caso de que no quiera que todos mis contactos de la U vean esta foto).

Pequeño ejemplo de cómo cambiar la configuración de una publicación.
(clic en la imagen para ampliarla)

O si quiero compartir esta foto con el mundo (incluso quienes no sean mis amigos) puedo dejar la configuración como “Público”. Estos cambios de privacidad no solo aplican con fotos, sino también con estados, links, videos, etc.

De suscripciones y otros demonios. Tantos cambios al mismo tiempo pueden llegar a confundir a los usuarios. Además de estas listas, se incluyó la posibilidad de tener suscriptores y suscribirse a las actualizaciones de otras personas.

"¿Para qué suscribirse?". Bueno, me pueden resultar interesantes las actualizaciones del político Román Macaya, pero no soy necesariamente su "amigo". Así que me suscribo para estar al tanto de lo que pone.

"¿En qué se diferencia esto de una página de me gusta?" Bueno, si hablamos de una figura pública como Macaya no mucho, pero si hablamos de un hijo del vecino (como yo) que quiere compartir de vez en cuando artículos o videos interesantes con el mundo y no piensa hacerse un fanpage, es buena idea activar la posibilidad de tener suscriptores. 

Los 5 niveles. Aquí es cuando empieza lo interesante. Entendiendo bien esos cambios de privacidad y cómo agrupar amigos en las listas de Facebook, podemos destacar cinco "grupos" de personas.

Agregar un amigo a una lista es muy sencillo, solo escribimos el nombre en
el espacio de la derecha y listo. (clic en la imagen para ampliar)

Mejores amigos. Los mejores amigos son esas personas de las que queremos saber más: qué han puesto en su estado, qué nuevas fotos tienen, entre otras cosas. Facebook automáticamente nos envía notificaciones sobre cada movimiento de estas personas, pero -por dicha- esto se pueden desactivar.

Amigos. Son otros amigos que tenemos, con los que también nos gustaría compartir ciertos estados o información personal. "Hoy me caí :(". Apuesto que a sus amigos (los de verdad) les puede importar, pero a los conocidos o a los suscriptores quizá no tanto.

Conocidos. Yo veo esta lista como "esas personas que saludo pero que puede que no les importe que hoy me caí" (para seguir el ejemplo anterior). A veces se conoce a alguien en una fiesta, se le agrega a Facebook y nunca se le vuelve a ver; este grupo es especial para esas personas.

La pirámide de Zuckerberg.
Con acceso restringido. Son parte de nuestros amigos, pero quizá no sean tan amistosos. Las personas de este grupo solo pueden ver las cosas que tenemos como "públicas". Meta aquí a su ex, a la stalker y, ¿por qué no? a su mamá.

Suscriptores y otros usuarios. Los suscriptores y el resto de usuarios que ingresen a su perfil solo verán lo que tenga como público. Tome en cuenta que las personas que le envíen solicitudes de amistad inmediatamente se harán sus suscriptores, así como las personas que usted borre después de activar la posibilidad de tener suscriptores.

Las suscripciones tienen algo curioso y es que podemos bloquear ciertos elementos de ciertas personas. Basta con meternos al perfil de alguien y desactivar las suscripción de "Juegos" de ese amigo que pasa pidiendo pinceles y vacas para su granja.

Como pudieron ver (si es que llegaron hasta acá), las posibilidades que brindan estos cambios son bastante amplias y aunque no lo parezcan, bastante sencillas. Un minuto de silencio por Google+.

30 sept 2011

Harry Potter y el Recurso de Amparo

Estación King's Cross al Atlántico.
Harry Potter es un pussy.

Seguí su saga durante varios años, salí de la alacena con él, monté una escoba con él y hasta me tomé una cerveza de mantequilla con él. Era una gran tipo, claro que sí, pero tenía un problema: nadie lo sabía.

En su primer año derrotó a su mayor enemigo ¡con un espejo! Sí, una reliquia mágica y luego volvió a su casa a ser el mismo perdedor inadaptado e ignorado de siempre.

Esta tendencia era seguida por sus otros compañeros magos: la misma Hermione, reina de las sabelotodo, volvía a su casa con sus papás (¡dentistas!) a pretender que era una chica común durante el verano. Esa fue la parte que nunca me gustó. 

Ellos tenían poder, ellos podían cambiar el mundo siendo preadolescentes. ¿Por qué se esconderían los magos de los simples mortales, si sus poderes eran completamente incomparables?

Fue exactamente en su último libro, que J.K. Rowling explicó este asunto: en 1689 los magos tomaron la decisión de crear un "Estatuto Internacional de Discreción", en el que establecían que su mundo no debería estar al acceso de los muggles. ¿Por qué? Muy sencillo, sus observaciones los llevaron a darse cuenta, que los muggles querrían usar la magia para solucionar los problemas más sencillos.

Los muggles no hubieran tenido que inventar la electricidad, las vacunas, las computadoras... Es más, posiblemente no hubiéramos tenido que trabajar.

Era obvio. La posibilidad de un mundo regido por humanos comunes que utilizara la magia para solucionar todos sus retos diarios hubiera esclavizado a los magos a cumplir sus ridículas demandas. 

Al menos así sería si todos los mortales fueran ticos.

Foto robada a Fabrizio Durán.

12 sept 2011

Manual de un estudiante feliz


Llevo una semana usando mejor la computadora, y me siento realizado.

Muchas personas, pero sobre todo los jóvenes en estos días se sientan frente a una computadora esperando que algo entretenido aparezca, que algo los distraiga, cuando en la práctica esto sólo sucede esporádicamente.

Con este artículo quiero hacer un llamado a usted, joven, que como yo tiene mil y un distracciones al alcance de un click y que quizá alguna vez se ha preguntado ¿qué sería de mi vida si no pasara tanto tiempo frente la computadora?

Nos estamos habituando a usar este equipo para que piense por nosotros, cuando esto debería ser al revés: usar el ordenador debería ser un ejercicio intelectual. Que no sea un lugar donde solo se encuentren respuestas, sino uno que genere en nosotros preguntas.

Pensar frente al monitor. "¿Cómo se supone que logre esto si me están llegando mensajes a cada rato?" piensa usted, o ¿cómo hago si igual todos los correos que tengo son de Facebook? Tome en cuenta que Internet ofrece muchas posibilidades para su uso y ahí está la clave: ofrece. El contenido no llega a usted, usted lo busca o lo hace.

A continuación, le doy algunas ideas de cosas que usted puede hacer frente al ordenador que no sólo lo entretenga, sino que también le ayuden a pensar fuera de la pecera.

1. Entre sitios donde publiquen artículos o crónicas interesantes, por ejemplo GatoPardo, SoHo, SoHo de Colombia, Revista Paquidermo, lea la sección de opinión del periódico, ¡aunque sea las Cartas a la Columna! Cualquier cosa es mejor que estar viendo fotos ajenas.

2. Busque documentales sobre temas que le interesen, le aseguro que en YouTube y Cuevana encontrará por lo menos uno y muchos de ellos están subtitulados. Fútbol, guerras, punks, straight edge, conspiraciones, usted dice. En el tubo también hay documentales o cápsulas informativas de canales como Discovery Channel  o NatGeo.

3. Si usted tiene vena musical puede conseguir diversos softwares que lo ayuden a hacer su propia música. Algunos como Guitar Pro, Fruity Loops o Audition son bastante útiles para esto, y aunque requieran una licencia la magia de Internet lo soluciona todo: las licencias o claves se consiguen y usted solo tiene que bajarlos y crackearlos para disfrutar de sistemas de primerísima calidad que le ayudarán a concertar sus ideas de canciones.

Si cree que esos consejos son contradictorios por impulsar el uso de la computadora, busque algo que hacer afuera. En nuestro país sobran las actividades culturales y generalmente falta público que las disfrute. Exposiciones, conciertos, teatro, cine independiente, todo eso y más a precios decentes.

Por ejemplo, el Art City Tour, que brinda la posibilidad de conocer los museos del Gran Área Metropolitana totalmente gratis y con transporte.

Una probadita al Art City Tour.

Busque libros en su casa, generalmente los hay, libros que usted tal vez nunca ha siquiera sacado del estante o no ha entendido y que están ahí esperando a que usted los lea, que imagine cosas nuevas. Los libros son fáciles de cargar y pueden ayudarle a matar más de un rato esperando en el banco o en el bus.

Aunque en su casa no tengan muchos libros, probablemente le habrán quedado algunos libros del colegio, búsquelos y léalos. El cuatrimestre pasado me leí una antología de quinto año que contenía Crónica una muerte anunciadaLa hoja de aire y otras obras más y no pude quedar más contento.

Leer no sólo es meterse en un mundo distinto, leer constantemente va a mejorar su ortografía, sí, esa que ya no sabe si "solo" se tilda o qué es una oración compuesta. Leer a menudo también le ayudará a redactar mejor, para que escribir ensayos o hasta correos electrónicos se torne algo más interesante y agradable.

Usted se preguntará: ¿qué tiene que ver usar de otra manera la computadora con ser un buen estudiante? Pues todo.

Tener la costumbre de leer y cuestionar es un gran impulso para sacar su carrera y que la información que llegue a usted no le dure un cuatrimestre, sino toda la vida. Pero lo más importante de esto es que usted aprenda que al contrario de lo que piensa la mayoría lo mejor no es procrastinar, sino crear, vivir, aprender y sentir, salirse de esa zona de comfort y ver una obra de teatro o ir a un concierto de un grupo que no conozca. Nada le garantiza que le guste, pero al final de cuentas tendrá una experiencia nueva que le ayude a encontrar algo que sí le guste.